lunes, agosto 21, 2006

¡Una semana de lujo!

Yo preocupada porque se acercaba la fecha de que comenzara el campo de verano y estaba crudita...

Según yo, faltaban muchas cosas por hacer, personas por contactar, materiales que comprar, sitios por visitar y mucho, mucho más... pero el Señor ya estaba trabajando en todo cuanto era necesario para que este campo de verano fuese de mucha bendición para los niños visitantes y sus padres, para los niños de la iglesia y sus padres y por supuesto para nosotros, todos los que estuvimos poniendo nuestros dones y talentos a Su servicio.

La respuesta fue inmediata. Siendo el cupo limitado a 40 niños (debido a la poca capacidad que tenemos en nuestras instalaciones), las inscripciones se cerraron 2 semanas antes de que comenzar el campo de verano y encima de eso, había una lista de espera (en caso de que algún niño, dejara su cupo). Lo cierto es que al final de cuentas, terminamos aceptando a ¡¡¡51 niños!!!

¡Fue maravilloso! Porque casi la mitad de esos niños no había escuchado del Señor hasta ese entonces.

El día primero del campo, la tensión estaba allí... ¿Cómo iría a resultar todo? ¿Surgirían problemas entre nosotros? ¿Llegarían los niños a tiempo? ¿Llegarían los maestros y ayudantes a tiempo? ¿Se estaría escapando algo de la planeación y habría que resolverlo en el mismo instante? Eran muchas las preguntas pero era una sola la respuesta: "Dedica tu día al Señor y ofrece tu vida como sacrificio vivo, santo y agradable a Él."

Comenzábamos nuestras actividades a las 8:30 de la mañana con un devocional de 15 minutos. La premisa era dedicar el trabajo de cada día a Dios y estar concientes de que Él era quien tenía el control sobre todas las cosas. Que nosotros éramos como instrumentos en Sus manos y que debíamos estar disponibles para que Él hiciera Su trabajo.


¡Y vaya que se vio Su mano trabajando en todo cuanto aconteció durante la semana!

¡Hecho a Mano!


"Había mucho por hacer y aún no había empezado..."

Esas eran mis palabras para el mes de mayo pero no sabía todo lo que el Señor tenía preparado para este campo de verano... ¡Fue genial!

El cupo estaba estipulado para 40 niños y recibimos ¡51!
Las inscripciones se tuvieron que cerrar dos semanas antes de que comenzara el campo, debido a que el cupo se había llenado... Pero lo más interesante era que este año el cupo se había llenado en su mayoría por niños que están fuera de la comunidad de la iglesia ¡Todo un reto!

Para el primer día, estaba planeada la primera gran sorpresa...
Los niños conocerían de cerca a un Alfarero y su torno...