miércoles, octubre 13, 2010

Cuando busco en mi interior

Cuando busco en mi interior,
como algunos recomiendan,
lo que encuentro es el pecado
que Te llevó a la cruz,
y es cuando puedo ver Tu gracia
y Tu gran amor por mí.
No lo veo por mí misma,
sino es Tu Espíritu, Señor.

Cuando veo en mi interior,
veo a Cristo entregado
en la cruz del Calvario,
pero más allá, mucho más,
cuando lo veo resucitado
y me llena de asombro el saber que
se fue a preparar un lugar para mí, junto a Tí.

Lleno de gloria y más brillante que el sol,
la luz que conozco no es nada, en comparación.
Por Tu gracia me salvaste.
¡Eres mi amado Redentor!

Cuando veo en mi interior,
veo a Cristo, quien me ama
y por mí Su vida entregó.
Veo a Aquél que es mi Abogado,
mi Representante, mi Señor.

¿Qué sería de mi vida,
si no te hubiera conocido?
¿Qué sería de mi vida,
si no te hubieras presentado?

Yo al verte (¿podría ser eso posible?),
hubiera pasado de largo,
pero fuiste Tú quien me buscaste
y me concediste Tu perdón;
fuiste Tú, quien me encontraste
y me otorgaste salvación.

Mi Cristo, mi Rey, Mi Dios, mi Señor;
¡sin Tí no soy nada!
¡Sin Tí, perdida estoy!