Ya ha llegado un nuevo año y con él todos los sueños y nuevas espectativas que traemos de un mejor porvenir.
Existen siempre las metas y propósitos que nos fijamos los primeros días del año y entre ellos están el bajar de peso, el leer más, el tener más contacto con la familia, el compartir más con ellos, el dejar de fumar, el dejar de beber y otro sin fin de buenos propósitos que no van más allá de ser eso: ¡Buenos propósitos!
Pero existe una manera de poder ir poco a poco completando esa larga lista de deseos y buenos propósitos, y es la ÚNICA que existe para poder tener éxito en nuestra incursión: JESUCRISTO.
¡Sí! ¡Has leído bien! Por naturaleza somos tercos y confiados en que las cosas las podemos hacer por nuestras propias fuerzas pero grande es la caída al darnos cuenta que otra vez nos encontramos, año con año, teniendo los mismos "buenos" propósitos y llegar apenas a finales de enero manteniendo al menos uno, de la larga lista.
CRISTO no es parte de una fórmula mágica en la que recitas una oración y "voilá" tu vida cambia y todo va a estar bien el resto de tu vida, obteniendo todo cuanto has querido y deseado. Al contrario, es cuando comenzarás a sentir que las cosas no van tan bien como "pintaban" y habrá muchos que hasta te digan que tus problemas comenzaron al confiarle tu vida a Él. Y aún cuando luego de entregarle tu vida se asome un atisbo de duda en tu corazón, te recuerdo que Él es el ÚNICO camino por el que puedes ser salvo y llegar al PADRE.
Si tu año ha comenzado sin tomarle en cuenta a Él, te invito a que le pidas entrar en tu vida y le dejes hacerse cargo de ella. Es muy sencillo: Reconoce que eres un pecador, arrepiéntete y aléjate de ellos. Invítale a entrar en tu vida y reconócele como tu ÚNICO y SUFICIENTE SALVADOR y verás que aunque tus "buenos" propósitos pueden no llegar a cumplirse, podrás tener la certeza y la esperanza plena de que aún cuando tus días llegaran al final hoy mismo y no llegaras a nada más, pasarás inmediatamete a Su presencia y no importará cuánto hayas hecho o cuánto hayas dejado de hacer en tu vida, Él es quien ha limpiado tu vida y va delante de ti ante Dios todopoderoso declarándote digno de entrar al reino de los cielos.
Es mi oración que este año que comienza traiga para ti un sinfin de cosas bellas, de ricas y hermosas bendiciones, las cuales puedas tener el gozo de compartir con quienes te rodean.
Existen siempre las metas y propósitos que nos fijamos los primeros días del año y entre ellos están el bajar de peso, el leer más, el tener más contacto con la familia, el compartir más con ellos, el dejar de fumar, el dejar de beber y otro sin fin de buenos propósitos que no van más allá de ser eso: ¡Buenos propósitos!
Pero existe una manera de poder ir poco a poco completando esa larga lista de deseos y buenos propósitos, y es la ÚNICA que existe para poder tener éxito en nuestra incursión: JESUCRISTO.
¡Sí! ¡Has leído bien! Por naturaleza somos tercos y confiados en que las cosas las podemos hacer por nuestras propias fuerzas pero grande es la caída al darnos cuenta que otra vez nos encontramos, año con año, teniendo los mismos "buenos" propósitos y llegar apenas a finales de enero manteniendo al menos uno, de la larga lista.
CRISTO no es parte de una fórmula mágica en la que recitas una oración y "voilá" tu vida cambia y todo va a estar bien el resto de tu vida, obteniendo todo cuanto has querido y deseado. Al contrario, es cuando comenzarás a sentir que las cosas no van tan bien como "pintaban" y habrá muchos que hasta te digan que tus problemas comenzaron al confiarle tu vida a Él. Y aún cuando luego de entregarle tu vida se asome un atisbo de duda en tu corazón, te recuerdo que Él es el ÚNICO camino por el que puedes ser salvo y llegar al PADRE.
Si tu año ha comenzado sin tomarle en cuenta a Él, te invito a que le pidas entrar en tu vida y le dejes hacerse cargo de ella. Es muy sencillo: Reconoce que eres un pecador, arrepiéntete y aléjate de ellos. Invítale a entrar en tu vida y reconócele como tu ÚNICO y SUFICIENTE SALVADOR y verás que aunque tus "buenos" propósitos pueden no llegar a cumplirse, podrás tener la certeza y la esperanza plena de que aún cuando tus días llegaran al final hoy mismo y no llegaras a nada más, pasarás inmediatamete a Su presencia y no importará cuánto hayas hecho o cuánto hayas dejado de hacer en tu vida, Él es quien ha limpiado tu vida y va delante de ti ante Dios todopoderoso declarándote digno de entrar al reino de los cielos.
Es mi oración que este año que comienza traiga para ti un sinfin de cosas bellas, de ricas y hermosas bendiciones, las cuales puedas tener el gozo de compartir con quienes te rodean.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario